Desde Quark, tenemos la oportunidad de observar de primera mano cómo la irrupción de la inteligencia artificial está redefiniendo las necesidades de infraestructura y acelerando decisiones estratégicas que hace solo unos años parecían lejanas.
Como director de ingeniería, me gustaría poner el foco en las tendencias que ya están marcando nuestro día a día para dar solución al paradigma actual: utilización de equipos de gran capacidad y la búsqueda de nuevas soluciones energéticas ante las limitaciones de la infraestructura de distribución eléctrica existente. Ambos elementos están configurando un nuevo escenario que nos plantea retos de diseño y coordinación, pero al mismo tiempo nos impulsan a optimizar el diseño y la futura operación de los centros para un futuro donde la demanda tecnológica no deja de crecer.
Comparto a continuación algunas de las claves que ya hemos identificado a nivel electromecánico:
• Simplificar las topologías eléctricas y mecánicas en generación y en distribución
• Reducir la complejidad operativa
• Minimizar los requisitos de mantenimiento
Este enfoque contribuye también a mejorar la disponibilidad global de las instalaciones, al apoyarse en un menor número de sistemas con alta fiabilidad individual.
A nivel energético, la creciente dificultad para obtener nuevas conexiones a la red eléctrica está acelerando la adopción de soluciones alternativas, como:
• Hibridación con energías renovables
• Plantas de generación basadas en flexibilidad de combustible (Gas, diésel, hidrógeno) En este contexto, la alta disponibilidad demostrada por la red de distribución de gas en los últimos años se está convirtiendo en un factor clave para definir nuevas estrategias energéticas






